Izquierda Unida comenzó hace tiempo un proceso de convergencia con otras fuerzas políticas y movimientos sociales que en Málaga ha culminado con éxito. Como resultado de dicho proceso de acercamiento entre ATTAC, Mesas de Convergencia, Izquierda Unida, el Partido Comunista de España y otros colectivos, y a pesar del poco tiempo disponible, Izquierda Unida ha tenido el generoso gesto de ofrecerme encabezar la candidatura de Izquierda Unida al congreso en las próximas elecciones generales del 20 de noviembre. Se trata de una apuesta atrevida, novedosa y que tiene como objetivo ser un punto de inicio de una construcción unitaria de la izquierda mucho más amplia y sólida en el futuro.
Estamos en una coyuntura especialmente crítica, ya que como consecuencia de la aplicación sistemática de los planes de ajuste entraremos en una nueva etapa de la crisis que será mucho más intensa. Eso coincidirá, según todas las predicciones, con la subida al poder del Partido Popular. Eso significará, no cabe duda, un recrudecimiento de los ataques al espacio público, al Estado del Bienestar y a las organizaciones de trabajadores (sindicatos) y de ciudadanos (15M).






